La consultoría: Un aliado estratégico

En esta era del DIY, Do It Yourself o Hazlo tú mismo, pareciera que todo se encuentra en internet, que la información está disponible y que a tan solo un clic podemos obtener todo lo que necesitamos, sin embargo, hay cosas que sí deben ser delegadas a expertos, sobre todo en términos empresariales ya que al hacerlo nosotros mismos no cumplimos los objetivos o no logramos obtener resultados duraderos. Para eso están las consultoras y la posibilidad de tercerizar algunos procesos. 

En el caso de la formación y el desarrollo ¿por qué se necesita? 

Por varias razones, algo muy común en las organizaciones es que tienen claros los objetivos de negocio y el plan de acción para cumplirlos, pero no tienen definidos los indicadores claves, carencia que entorpece los procesos e impide medir sus aciertos y desaciertos.  

Otra razón es que llega un punto en el que los procesos se estancan: las necesidades no están claras, y si lo están, el plan de acción es muy limitado. Hay momentos en los que es necesaria la mirada de un externo para comprender qué es lo que está sucediendo y que, con suficiente experiencia, sepa diseñar, desarrollar, ejecutar y medir un plan de acción.  

En otros casos, la razón es que se tienen claras las necesidades, pero no sus raíces y es ahí donde el consultor debe explorar los múltiples factores que afectan el desempeño o los resultados, comprender el deber ser, la situación actual y diseñar un plan encaminado a reducir esas brechas.  

La diferencia entre genérico y a la medida 

Está claro que hay habilidades que pueden serles útiles a más de una persona, área o equipo de trabajo, pero hay otras muy específicas cuya aplicación pueden tener un impacto directo en los resultados de las organizaciones y potencializarlos; por ejemplo, no es lo mismo un programas de comunicación asertiva a un programa encaminado al desarrollo de comportamientos claves para el cierre efectivo de una venta por teléfono, comportamientos que se han demostrado, están orientado al objetivo de una empresa en particular. Es por esto que la formación a la medida se convierte en una ventaja competitiva ya que es una forma más eficiente de alcanzar los resultados deseados.  

¿Cómo sabemos que funciona? ¿Cómo medirlo?  

Para comprobar si lo que hemos hecho o cambiado ha mejorado o no los procesos, debemos tener indicadores clave; obtener estos datos requiere de una metodología adecuada, analizarlos requiere de expertos y usarlos requiere de un aliado estratégico.  

Esa es la razón de ser de SPIRA: ayudar a las organizaciones a cumplir sus objetivos de negocio y hacerlo basándonos en las necesidades de nuestro cliente: encontrar la solución más adecuada según sus preferencias; medir, acompañar y hacer seguimiento a los procesos con el objetivo de cerrar las brechas y crear en las personas hábitos productivos que impacten positivamente su día a día.  

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