El paradigma de la educación presencial

Durante estos últimos meses ante la contingencia a la que nos hemos visto enfrentados, es inevitable que todos los programas de formación, que hasta el momento habían sido presenciales, los tuviéramos que migrar de un momento para otro a entornos digitales, a ambientes virtuales de aprendizaje (AVA), en donde en nuestra experiencia como formadores, como responsables de los programas de formación tanto académicos como de formación corporativa, siempre había reinado la presencialidad, espacios en donde podíamos interactuar con las personas, profundizar en los temas, e interactuar de manera que pudiéramos validar que las personas realmente se estaban comprometiendo con los temas que estábamos viendo, pero además podíamos evidenciar que la gente realmente estaba captando el conocimiento necesario y que generaba compromiso con su aplicación. 

Durante los años en donde la presencialidad fue el espacio por excelencia, aprendimos muchas formas de lograr que las personas quisieran asistir a estos espacios formativos, quisieran comprometerse, aprender y llevar a la práctica lo aprendido. Sin embargo, para poder migrar de manera efectiva estos espacios a los entornos virtuales, es absolutamente imperativo desaprender de la presencialidad. 

¿A qué nos referimos? Realmente hacer un borrón y cuenta nueva, porque este paradigma de la educación presencial trae muchos mapas mentales ya definidos y formas de hacer las cosas de manera presencial, como por ejemplo la cantidad de personas por grupo en una capacitación, los recursos que se utilizan, como el tablero, las presentaciones en powerpoint, las dinámicas grupales para poder lograr mantener a las personas conectadas con este espacio formativo, la manera en que se puede interactuar uno a uno con las personas, tener espacios abiertos de preguntas y respuestas…por un momento quisiéramos creer que virtualizar es hacer lo mismo pero a través de la tecnología, pero esto es un error. 

Es una metodología radicalmente diferente, en donde el formador a través de una cámara o de recursos tecnológicos tiene una interacción uno a uno con su estudiante, y uno a uno a través de los diferentes recursos que la tecnología nos facilita, debemos entender que captar la atención no es tener al estudiante sentado durante horas frente a un computador, sino lograr el compromiso del autoaprendizaje y autodesarrollo de la persona que está al otro lado del dispositivo. 

En ese orden de ideas, los recursos son infinitos, y tenemos que empezar a perder el miedo a dejar de hacer cosas que hacíamos en la presencialidad, creyendo que son recursos absolutamente necesarios en entornos virtuales, y eso no es así. 

No necesitamos que las personas estén conectadas muchas horas en espacios en vivo al frente del computador, ni grupos pequeños para poder captar la atención de las personas, no necesitamos hacer dinámicas que nos garanticen saber que la persona está poniendo atención, ni verle la cara a todas las personas, que por ejemplo, es uno de los recursos para la educación en vivo, que se sugiere utilizarlo con cierta prudencia, y dosificar esas sesiones en vivo, pues hay muchas posibilidades más. 

Algunos de los recursos adicionales que se pueden incluir y en donde la tecnología nos ayuda son los videos, videos interactivos, microlearnings, contenidos que incluyan gamificación, video on-demand, entre otros. Ofrecerle contenido al estudiante a través de un entorno digital en donde lo que capture la atención sea el nivel del contenido, la conexión que tenga este mismo con los objetivos del estudiante, y será evidente que no estaremos obligados a usar los mismos recursos de la presencialidad. 

Entonces, ¿cuál es nuestro consejo? Romper lo que venimos haciendo tradicionalmente en la educación presencial, para no caer en la tentación de seguir haciendo lo mismo, solamente que a través de un dispositivo tecnológico. 

Vean en la virtualidad una hoja en blanco, o más bien, una pantalla en blanco, una serie de oportunidades y un panorama nuevo. Estamos llegando a ese final del túnel en donde se amplía el panorama y nos damos cuenta que los recursos son infinitos y podemos lograr efectividad en los programas a la hora de hablar de educación. 

Los invitamos a ver ese panorama desde el aspecto más positivo posible, en donde empecemos a explorar, conocer y entender que esta virtualidad es una nueva forma de enseñar y de aprender. Somos responsables de la formación para llevar por este camino a todos los estudiantes que ahora están en modalidad virtual. 

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