Diseño de contenidos digitales

Del papel a la pantalla … ¿Qué debemos tener en cuenta para diseñar contenidos digitales? 

Durante años, prácticamente siglos, la facilitación de contenidos y la enseñanza se ha dado en escenarios presenciales en donde un maestro, facilitador o profesor entrega información, crea experiencias y ambientes para acompañar a los estudiantes a que conozcan, desarrollen habilidades o experimenten lo desconocido y con ello aprender. Si bien un evento como la pandemia 2020 aceleró y movilizó el proceso de aprendizaje virtual, este ya se estaba posicionando desde hace algunos años, dando paso a ofertas virtuales y a distancia para adquirir conocimiento y desarrollar algunas habilidades. Por lo tanto, no es algo nuevo, pero que si nos está requiriendo ser más eficientes, innovadores y asertivos a la hora de crear estrategias de entrenamiento virtual. 

Conectarse y aprender, asistir a una clase o seminario puede resultar sencillo; pero crear realmente contenidos que generen impacto y cumplan con el objetivo no es tan simple como se podría creer. Diseñar contenidos de calidad que cumplan un objetivo requiere poner el foco en 5 aspectos mínimos y unas cuantas recomendaciones para hacer del contenido algo atractivo, coherente y efectivo.  

Comencemos con los 5 aspectos mínimos que se deben considerar para dar inicio al desarrollo de los contenidos digitales: 

  1. Tener claro el objetivo de la sesión o entrenamientoSi ya tenías objetivos previos del curso, estos no deberían cambiar. Debemos asegurarnos de tenerlo claro para alinear todos los esfuerzos a este objetivo. Respóndete estas preguntas: ¿Qué queremos que aprendan las personas con esta sesión? ¿Qué buscamos que hagan o puedan hacer las personas después de este entrenamiento? 
  1. Público objetivo: conocer muy bien a quién va dirigido mi contenido será fundamental para el éxito y logro del programa o curso. Conocer edades, rangos, contextos, necesidades y algunas otras variables, será la clave para lograr asertividad con la estrategia de formación. 
  1. Tiempo / duración: ¿Cuál es el tiempo que tenemos? ¿Qué tan largo debe ser cada contenido según mi público objetivo? 
  1. Estrategia /recursos: Recursos tecnológicos ¿Cuál es la herramienta que tenemos para hacer el delivery de los contenidos? ¿serán contenidos sincrónicos o asincrónicos? 
  1. Gráfico/imagen: Si bien hay expertos en diseño gráfico digital, es clave tener claro los mínimos para lograr efectividad en este aspecto: claridad, foco en lo importante, “menos es más”, poco texto, imágenes concretas y dicientes y orden visual. 

Ahora, después de tener en el panorama estos 5 aspectos, veamos las consideraciones según el tipo de estrategia de virtualidad. Para este caso nos enfocaremos en el contenido asincrónico. Recordemos que el contenido sincrónico o en tiempo real -tipo classroom virtual o streaming- cuenta con el apoyo de un facilitador, profesor o tutor que estará atento a recibir preguntas, a aclarar dudas y a explicar en tiempo real las inquietudes que surjan en los participantes. En otro momento podemos profundizar en las recomendaciones para quienes lideran entrenamientos en tiempo real. Por ahora enfoquémonos en cómo pasar del papel a la pantalla de forma efectiva.  

Los contenidos digitales asincrónicos, pueden ser consultados por el usuario en el tiempo de su preferencia. Teniendo esta característica de entrada, hace que el diseño de los contenidos sea aún más exigente, puesto que los usuarios no tendrán una persona en vivo a quien consultar posibles dudas. Por lo tanto, el contenido debe ser explicito, claro y concreto. Al diseñarlo y según lo que identificamos más arriba en los 5 aspectos mínimos, podemos desarrollar el contenido en un curso sólido, en una ruta de micro contenidos lineales o en varios OVAS (objetos virtuales de aprendizaje). Independiente del formato que elijamos, es importante -al igual que en una sesión presencial-, determinar la estructura. Esta debe contemplar unos mínimos como objetivo, introducción y justificación de la sesión, contenido y narrativa acorde al PO y temática, actividades de control del aprendizaje, sistema de evidencia del avance de la sesión, contenido de aplicación, ejercicios prácticos, conclusiones o takinlg points y si aplica, algún sistema de medición, como satisfacción y conocimiento.  

La diferencia de un contenido digital frente a uno presencial es la forma en que narramos este contenido, pues este debe ser tan claro y explícito que el usuario o alumno pueda completarlo habiendo comprendido su totalidad. Para esto es clave el uso de analogías, metáforas y ejemplos que permitan ilustrar de forma sencilla y paralela lo que se está explicando. Si bien -y como ya lo mencionamos- acompañar la narrativa con imágenes o gráficas que den poder a la información y muestren de forma clara y específica lo que se está comunicando es fundamental para contribuir con el entendimiento y comprensión.  

Además, una estrategia para validar el diseño y desarrollo del contenido es revisarlo completo desde la perspectiva del alumno, es decir, leerlo de inicio a fin con una mirada crítica asegurando que la narrativa tenga una lógica de aprendizaje y a la final ofrezca sentido y valor a quien lo recibirá. Por último, no es necesario incluir el 100% de la información que tenemos en el papel, a veces, con solo identificar el objetivo deberíamos ser capaces de incluir la información que realmente va a contribuir al logro de este. 

Llevar del papel a la pantalla es posible, siempre y cuando tengamos presente el contexto, los canales de difusión, la tecnología disponible y sobre todo las características y perfiles de nuestro público objetivo. 

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